Clima: con características que recuerdan a la mítica cosecha de 1990, la temporada 2016 fue excepcional en Burdeos, tanto en términos de cantidad como de calidad. Si bien se trató de un año que planteó grandes dificultades a los viticultores como resultado de las abundantes precipitaciones registradas al comienzo del ciclo (800 mm de agua caída en los primeros seis meses del año), la posterior ausencia de lluvias entre el 1 de julio y el 13 de septiembre y finalmente las tormentas que afectaron a ciertas zonas y el agradable verano indio, todas estas condiciones se conjugaron para permitir que las uvas alcanzaran una maduración perfecta.